El glaucoma es una enfermedad del nervio óptico causada por el aumento de la presión intraocular (PIO). Con el tiempo, este aumento de presión daña las fibras nerviosas del ojo, afectando la visión periférica y, en casos avanzados, provocando ceguera.
En sus primeras etapas, el glaucoma no presenta síntomas, lo que hace que muchas personas no se den cuenta hasta que el daño es significativo. Algunos signos de alerta incluyen:
- Pérdida de visión periférica (visión en túnel).
- Dolor ocular y de cabeza en algunos tipos de glaucoma.
- Visión borrosa o halos alrededor de las luces.
- Pérdida progresiva de la agudeza visual.
La mejor manera de detectarlo a tiempo es con un chequeo oftalmológico regular, especialmente si tienes antecedentes familiares de glaucoma o factores de riesgo como hipertensión ocular, diabetes o edad avanzada.
